누가복음 18장 Sagradas Escrituras (1569)
Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 누가복음 (Luke) · 43절
- 1 Y les propuso también una parábola, para enseñar que es menester orar siempre, y no desalentarse,
- 2 Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre alguno.
- 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Házme justicia de mi adversario.
- 4 Mas él no quiso por algún tiempo: empero después de esto, dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre;
- 5 Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia; porque no venga siempre y al fin me muela.
- 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.
- 7 ¿Y Dios no defenderá a sus escogidos que claman a él día y noche, aunque sea longánimo acerca de ellos?
- 8 Os digo que los defenderá presto. Empero el Hijo del hombre, cuando viniere, ¿hallará fe en la tierra?
- 9 ¶ Y dijo también a unos, que confiaban de sí como justos, y menospreciaban a los otros, esta parábola:
- 10 Dos hombres subieron al templo a orar, el uno Fariseo, y el otro publicano.
- 11 El Fariseo puesto en pie oraba consigo de esta manera: Dios, te hago gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros; ni aun como este publicano.
- 12 Ayuno dos veces en la semana: doy diezmos de todo lo que poseo.
- 13 Mas el publicano estando lejos, no quería, ni aun alzar los ojos al cielo; mas hería su pecho, diciendo: Dios, ten misericordia de mí, pecador.
- 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado más bien que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
- 15 ¶ Y traían también a él niños para que les tocase, lo cual viéndolo sus discípulos, les reñían.
- 16 Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejád los niños venir a mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios.
- 17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
- 18 ¶ Y le preguntó un príncipe, diciendo: ¿Maestro bueno, qué haré para poseer la vida eterna?
- 19 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices, bueno? ninguno hay bueno, sino uno solo, Dios.
- 20 Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra a tu padre, y a tu madre.
- 21 Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.
- 22 Y Jesús oído esto, le dijo: Aun una cosa te falta: todo lo que tienes, véndelo, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
- 23 Entonces él, oídas estas cosas, se entristeció sobre manera, porque era muy rico.
- 24 Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios, los que tienen riquezas!
- 25 Porque más fácil cosa es entrar un camello por un ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.
- 26 Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?
- 27 Y él les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es acerca de Dios.
- 28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.
- 29 Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
- 30 Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
- 31 ¶ Y Jesús tomando aparte los doce, les dijo: He aquí, subimos a Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre.
- 32 Porque será entregado a los Gentiles, y será escarnecido, e injuriado, y escupido;
- 33 Y después que le hubieren azotado, le matarán; mas al tercero día resucitará.
- 34 Mas ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta; y no entendían lo que se decía.
- 35 ¶ Y aconteció, que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando,
- 36 El cual como oyó la multitud que pasaba, preguntaba qué era aquello.
- 37 Y le dijeron: que Jesús Nazareno pasaba.
- 38 Entonces dio voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
- 39 Y los que iban delante, le reñían para que callase; empero él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
- 40 Jesús entonces parándose, mandó traerle a sí. Y como él llegó, le preguntó,
- 41 Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea yo.
- 42 Y Jesús le dijo: Ve: tu fe te ha hecho salvo.
- 43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo como vio esto, dio alabanza a Dios.
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