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요한복음 4장 Sagradas Escrituras (1569)

Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 요한복음 (John) · 54절

  1. 1 Como, pues, el Señor entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos, y bautizaba más que Juan,
  2. 2 (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,)
  3. 3 Dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea.
  4. 4 Y era menester que pasase por Samaria.
  5. 5 Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo.
  6. 6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, se sentó así sobre el pozo. Era como la hora de sexta.
  7. 7 Viene una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dáme de beber.
  8. 8 (Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.)
  9. 9 Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas a mí de beber, que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.
  10. 10 Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.
  11. 11 La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
  12. 12 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?
  13. 13 Respondió Jesús, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
  14. 14 Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; mas el agua que yo le daré, será en él pozo de agua, que salte para vida eterna.
  15. 15 La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla.
  16. 16 Jesús le dice: Vé, llama a tu marido, y ven acá.
  17. 17 Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho: No tengo marido;
  18. 18 Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad.
  19. 19 Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.
  20. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar.
  21. 21 Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.
  22. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación de los Judíos es.
  23. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales busca que le adoren.
  24. 24 Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que le adoren.
  25. 25 Dícele la mujer: Yo sé que el Mesías ha de venir, el cual es llamado, el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas.
  26. 26 Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.
  27. 27 ¶ Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con la mujer; mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas, o, qué hablas con ella?
  28. 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:
  29. 29 Veníd, ved un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho: ¿si es quizá el Cristo?
  30. 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
  31. 31 Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbi, come.
  32. 32 Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
  33. 33 Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Le ha traído alguien de comer?
  34. 34 Díceles Jesús: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
  35. 35 ¿No decís vosotros, que aun hay cuatro meses hasta la siega? He aquí, yo os digo: Alzád vuestros ojos, y mirád las regiones; porque ya están blancas para la siega.
  36. 36 Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.
  37. 37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.
  38. 38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
  39. 39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Me dijo todo cuanto he hecho.
  40. 40 Mas viniendo los Samaritanos a él, le rogaron que se quedase allí; y se quedó allí dos días.
  41. 41 Y creyeron muchos más por la palabra de él.
  42. 42 Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos le hemos oído; y sabemos, que verdaderamente éste es el Cristo, el Salvador del mundo.
  43. 43 ¶ Y dos días después salió de allí, y se fue a Galilea.
  44. 44 Porque el mismo Jesús dio testimonio: Que el profeta en su tierra no tiene honra.
  45. 45 Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.
  46. 46 Vino pues Jesús otra vez a Cana de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había un cierto cortesano, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum.
  47. 47 Este, como oyó que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a él, y le rogaba que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba a morir.
  48. 48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y maravillas, no creeréis.
  49. 49 El cortesano le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
  50. 50 Dícele Jesús: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
  51. 51 Y como él iba ya descendiendo, sus criados le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
  52. 52 Entonces él les preguntó a qué hora comenzó a estar mejor; y le dijeron: Ayer a la sétima hora le dejó la fiebre.
  53. 53 El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él, y toda su casa.
  54. 54 Este segundo milagro volvió Jesús a hacer cuando vino de Judea a Galilea.

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