사도행전 27장 Sagradas Escrituras (1569)
Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 사도행전 (Acts) · 44절
- 1 Mas cuando fue determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo, y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta.
- 2 Así que embarcándonos en una nave Adramittena, nos partimos para navegar por las costas de Asia, estando con nosotros un tal Aristarco, Macedonio, de Tesalónica.
- 3 Y al día siguiente llegamos a Sidón, y Julio tratando a Pablo humanamente, le permitió, que fuese a sus amigos para ser de ellos bien tratado.
- 4 Y alzando velas de allí, navegamos bajo de Chipre; porque los vientos eran contrarios.
- 5 Y habiendo pasado la mar que está junto a Cilicia y Pamfilia, vinimos a Mira, que es ciudad de Licia.
- 6 Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina, que iba a Italia, nos puso en ella.
- 7 Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta junto a Salmón.
- 8 Y doblándola apenas, vinimos a un lugar que llaman Bellos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
- 9 Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo los amonestaba,
- 10 Diciendo: Varones, veo que con perjuicio y mucho daño, no solo del cargamento y de la nave, mas aun de nuestras vidas, habrá de ser la navegación.
- 11 Mas el centurión creía más al maestre y al piloto, que a lo que Pablo decía.
- 12 Y no habiendo puerto cómodo para invernar, los más acordaron de pasar aun de allí, por ver si de algún modo pudiesen llegar a Fenice, e invernar allí, que es un puerto de Creta, que mira al sudoeste, y al norueste.
- 13 Y soplando blandamente el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas iban costeando la Creta.
- 14 Mas no mucho después dio contra la nave un viento tempestuoso que se llama Euroclydón.
- 15 Y siendo arrebatada por él la nave, que no podía resistir al viento, la dejamos, y éramos llevados.
- 16 Y corriendo debajo de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:
- 17 El cual tomado, usaban de remedios ciñendo la nave; y teniendo temor que no diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.
- 18 Y habiendo sido atormentados de una vehemente tempestad, el siguiente día alijaron el buque.
- 19 Y al tercero día nosotros con nuestras manos echamos los aparejos de la nave.
- 20 Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña sobre nosotros, ya era perdida toda la esperanza de salvarnos.
- 21 ¶ Y habiendo ya mucho que no comíamos, Pablo puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme escuchado a mí, y no haber partido de Creta, para ganar este perjuicio y daño.
- 22 Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona entre vosotros, sino solamente de la nave.
- 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel de Dios, de quien soy, y a quien sirvo,
- 24 Diciendo: Pablo, no tengas temor: es menester que seas presentado delante de César; y, he aquí, Dios te ha dado a todos los que navegan contigo.
- 25 Por tanto, oh varones, tenéd buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha sido dicho.
- 26 Mas es menester que demos en una isla.
- 27 ¶ Empero venida la catorcena noche, y siendo llevados de una a otra parte por el mar Adriático, los marineros a la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra.
- 28 Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas.
- 29 Y teniendo temor de dar en escollos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.
- 30 Mas procurando los marineros de huirse de la nave, echando el esquife a la mar, con parecer como que querían largar las anclas de proa,
- 31 Pablo dijo al centurión, y a los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.
- 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife, y dejáronle caer.
- 33 Y como se comenzó a hacer de día, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el catorceno día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.
- 34 Por tanto os ruego que comáis, porque esto es para vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
- 35 Y habiendo dicho esto, tomando el pan, dio gracias a Dios en presencia de todos; y rompiéndolo, comenzó a comer.
- 36 Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.
- 37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas y setenta y seis.
- 38 Y hartados de comer, aliviaban la nave, echando el grano a la mar.
- 39 Y como se hizo de día, no conocían la tierra; mas veían una ensenada, que tenía playa, a la cual acordaban de echar, si pudiesen, la nave.
- 40 Y alzando las anclas, se dejaron a la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse a la playa.
- 41 Mas dando en un lugar de dos mares, la nave dio al través; y la proa hincada estaba sin moverse, mas la popa se abría con la fuerza de las olas.
- 42 Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen a los presos; porque ninguno huyese escapándose nadando.
- 43 Mas el centurión, queriendo salvar a Pablo estorbó este acuerdo; y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen al agua los primeros, y saliesen a tierra:
- 44 Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave: y así aconteció que todos se salvaron a tierra.
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