마태복음 26장 Sagradas Escrituras (1569)
Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 마태복음 (Matthew) · 75절
- 1 Y aconteció que como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos:
- 2 Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua; y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.
- 3 Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifás.
- 4 Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesús, y matarle.
- 5 Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.
- 6 ¶ Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,
- 7 Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa:
- 8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?
- 9 Porque este ungüento se podía vender por gran precio, y darse a los pobres.
- 10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena a esta mujer? porque ha hecho buena obra para conmigo.
- 11 Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas a mí no siempre me tenéis.
- 12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.
- 13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.
- 14 ¶ Entonces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fue a los príncipes de los sacerdotes,
- 15 Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.
- 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
- 17 ¶ Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer la pascua?
- 18 Y él dijo: Id a la ciudad a casa de tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos.
- 19 Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua.
- 20 Y como fue la tarde del día, se sentó a la mesa con los doce.
- 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
- 22 Y ellos entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?
- 23 Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, éste me ha de entregar.
- 24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
- 25 Entonces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá Maestro? Dícele: Tú lo has dicho.
- 26 Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y habiendo dado gracias lo rompió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: éste es mi cuerpo.
- 27 Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella todos.
- 28 Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.
- 29 Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
- 30 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas.
- 31 ¶ Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada.
- 32 Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.
- 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado.
- 34 Jesús le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
- 35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
- 36 ¶ Entonces llegó Jesús con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.
- 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse, y a angustiarse en gran manera.
- 38 Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velád conmigo.
- 39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú.
- 40 Y vino a sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: ¡Qué! ¿No habéis podido velar conmigo una hora?
- 41 Velád y orád, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma.
- 42 Otra vez, fue segunda vez, y oró, diciendo: Padre mío, si no puede esta copa pasar de mí sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
- 43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados.
- 44 Y dejándolos, fue otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.
- 45 Entonces vino a sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.
- 46 Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega.
- 47 ¶ Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.
- 48 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien.
- 49 Y luego que llegó a Jesús, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.
- 50 Y Jesús le dijo: ¿Amigo, a qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano a Jesús, y le prendieron.
- 51 Y, he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja.
- 52 Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomaren espada, a espada perecerán.
- 53 O ¿piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?
- 54 Mas ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, de que así es menester que sea hecho?
- 55 En aquella hora dijo Jesús a la multitud: Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos a prenderme: cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
- 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
- 57 Y ellos, prendido Jesús, le trajeron a Caifás sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.
- 58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.
- 59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte;
- 60 Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no lo hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,
- 61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres días.
- 62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti?
- 63 Mas Jesús callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
- 64 Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y aun os digo, que de aquí a poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo.
- 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia.
- 66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.
- 67 Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herían a puñadas,
- 68 Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.
- 69 ¶ Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó a él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas.
- 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
- 71 Y saliendo a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno.
- 72 Y negó otra vez con juramento, diciendo: No conozco a ese hombre.
- 73 Y después de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto.
- 74 Entonces comenzó a echarse maldiciones, y a jurar, diciendo: No conozco a ese hombre. Y el gallo cantó luego.
- 75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.
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