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마가복음 8장 Sagradas Escrituras (1569)

Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 마가복음 (Mark) · 38절

  1. 1 En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
  2. 2 Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer.
  3. 3 Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.
  4. 4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto?
  5. 5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
  6. 6 Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud.
  7. 7 Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante.
  8. 8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.
  9. 9 Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.
  10. 10 ¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta.
  11. 11 Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole.
  12. 12 Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación.
  13. 13 Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte.
  14. 14 ¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave.
  15. 15 Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes.
  16. 16 Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan.
  17. 17 Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón?
  18. 18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis?
  19. 19 Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.
  20. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
  21. 21 Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis?
  22. 22 ¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
  23. 23 Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo.
  24. 24 Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.
  25. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos.
  26. 26 Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.
  27. 27 ¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
  28. 28 Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas.
  29. 29 Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.
  30. 30 Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él.
  31. 31 Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
  32. 32 Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir.
  33. 33 Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.
  34. 34 Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
  35. 35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará.
  36. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?
  37. 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
  38. 38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

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