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마가복음 5장 Sagradas Escrituras (1569)

Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 마가복음 (Mark) · 43절

  1. 1 Y vinieron a la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos.
  2. 2 Y salido él de la nave, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo,
  3. 3 Que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;
  4. 4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.
  5. 5 Y siempre de día y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.
  6. 6 Y como vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró;
  7. 7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
  8. 8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.
  9. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.
  10. 10 Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel país.
  11. 11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.
  12. 12 Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.
  13. 13 Y les permitió luego Jesús; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.
  14. 14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que había acontecido.
  15. 15 Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que había tenido la legión; y tuvieron temor.
  16. 16 Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.
  17. 17 Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos.
  18. 18 Y entrando él en la nave, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.
  19. 19 Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti.
  20. 20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.
  21. 21 ¶ Y pasando otra vez Jesús en una nave a la otra parte, se juntó a él una gran multitud; y estaba junto a la mar.
  22. 22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vio, se postró a sus pies,
  23. 23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte: Ven y pon las manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.
  24. 24 Y fue con él, y le seguía mucha gente, y le apretaban.
  25. 25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,
  26. 26 Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
  27. 27 Como oyó hablar de Jesús, vino entre el gentío por detrás, y tocó su vestido.
  28. 28 Porque decía: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.
  29. 29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.
  30. 30 Y Jesús luego conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose hacia el gentío, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
  31. 31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
  32. 32 Y él miraba al rededor por ver a la que había hecho esto.
  33. 33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
  34. 34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu azote.
  35. 35 ¶ Hablando aun él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro?
  36. 36 Mas Jesús luego, en oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.
  37. 37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago.
  38. 38 Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, y los que lloraban y gemían mucho.
  39. 39 Y entrado, les dice: ¿Por qué os alborotáis, y lloráis: La joven no es muerta, sino que duerme.
  40. 40 Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la joven, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la joven echada.
  41. 41 Y tomando la mano de la joven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Joven, a ti digo, levántate.
  42. 42 Y luego la joven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto.
  43. 43 Mas él les encargó estrechamente que nadie lo supiese; y dijo que diesen de comer a la joven.

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