로마서 8장 Sagradas Escrituras (1569)
Sagradas Escrituras (1569) · 스페인어 · 로마서 (Romans) · 39절
- 1 Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
- 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
- 3 Porque lo que era imposible a la ley, en cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de la carne del pecado, y por pecado, condenó al pecado en la carne;
- 4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
- 5 Porque los que son según la carne, piensan en las cosas que son de la carne; mas los que son según el Espíritu, en las cosas que son del Espíritu.
- 6 Porque el ánimo carnal es muerte; mas el ánimo espiritual, vida y paz;
- 7 Por cuanto el ánimo carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tan tampoco puede.
- 8 Así que, los que son según la carne, no pueden agradar a Dios.
- 9 Mas vosotros no sois según la carne, sino según el Espíritu: si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
- 10 Empero si Cristo es en vosotros, el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado; mas el Espíritu vive a causa de la justicia.
- 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús, mora en vosotros, el que levantó a Cristo de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
- 12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne para que vivamos conforme a la carne.
- 13 Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu mortificareis las obras de la carne, viviréis.
- 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
- 15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre.
- 16 Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
- 17 Y si hijos, también herederos: herederos de Dios, y coherederos con Cristo: si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos también glorificados.
- 18 Porque yo juzgo, que lo que en este tiempo se padece, no es digno de compararse con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
- 19 ¶ Porque el continuo atalayar de la criatura espera la manifestación de los hijos de Dios;
- 20 Porque la criatura fue sujetada a vanidad, no de su voluntad, sino por causa de aquel que la sujetó con esperanza.
- 21 De que también la misma criatura será librada de la servidumbre de corrupción, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
- 22 Porque ya sabemos, que toda la creación gime a una, y a una está en dolores de parto hasta ahora.
- 23 Y no solo ella, mas también nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo.
- 24 Porque en esperanza somos salvos: empero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿cómo aun lo espera?
- 25 Mas si lo que no vemos esperamos, por paciencia lo esperamos.
- 26 Y asimismo también el Espíritu a una ayuda nuestra flaqueza; porque no sabemos lo que hemos de pedir como conviene; mas el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles.
- 27 Mas el que escudriña los corazones, sabe cual es el deseo del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
- 28 Y sabemos, que todas las cosas obran juntamente para el bien de los que a Dios aman, es a saber, a los que conforme a su propósito son llamados.
- 29 Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
- 30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
- 31 ¿Qué, pues, diremos a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién será contra nosotros?
- 32 El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar también con él gratuitamente todas las cosas?
- 33 ¿Quién acusará contra los escogidos de Dios? Dios es el que los justifica.
- 34 ¿Quién es el que los condena? Cristo es el que murió: antes el que también resucitó, el que también está a la diestra de Dios, el que también demanda por nosotros.
- 35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación? ¿o angustia? ¿o persecución? ¿o hambre? ¿o desnudez? ¿o peligro? ¿o espada?
- 36 (Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todos los días: somos estimados como ovejas para el matadero:)
- 37 Antes en todas estas cosas vencemos, y aun más, por aquel que nos amó.
- 38 Por que estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
- 39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.
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